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Los vehículos autónomos deben incluirse en la Directiva de seguros de automóviles

  Redacción / 18 de septiembre de 2018

La Directiva de Seguros de Automóviles de la Unión Europea (MID) ha demostrado ser un instrumento eficiente para proteger a los usuarios y ha contribuido a hacer realidad la libertad de circulación en Europa, según un documento publicado por Insurance Europe sobre la propuesta de revisión de la Comisión Europea de la MID 2009

Insurance Europe apoya firmemente la opinión de la Comisión de que los vehículos autónomos deben incluirse en el ámbito de la MID y que la Directiva es adecuada para dichos vehículos. De este modo, la federación también apoya la propuesta de la Comisión de permitir que los nuevos desarrollos tecnológicos, así como el reconocimiento de matrículas, se utilicen en la lucha contra la conducción sin seguro.

De igual modo, la federación respalda al mecanismo propuesto por la Comisión para las intervenciones de los fondos de garantía en caso de insolvencia de una aseguradora. Sin embargo, este mecanismo, indica el documento, no debe limitarse a las aseguradoras que operan sobre la base de la libertad de prestar servicios transfronterizos, sino también a aquellas que operan a través de la libertad de establecimiento.

Por otra parte, Insurance Europe considera que la propuesta de la Comisión no proporciona suficiente claridad sobre el alcance de la Directiva. Según la federación, los accidentes que resulten de actividades puramente agrícolas, de construcción, industriales, deportes de motor o parques de atracciones no deben incluirse dentro del alcance de la MID. Del mismo modo, los dispositivos más parecidos a las bicicletas que los vehículos motorizados, como los ciclos asistidos eléctricamente con una velocidad máxima de 25 km / h, deberían quedar claramente fuera de su alcance.

Finalmente, indica el documento, las propuestas de la Comisión para la estandarización de las declaraciones del historial de reclamaciones son profundamente preocupantes, pues exigirían una importante inversión aseguradora, sin ningún beneficio claro para los consumidores en la práctica, como se muestra en la propia evaluación de impacto de la Comisión.