Mercado

Las expectativas de desarrollo para No Vida y Vida Riesgo en 2019 continúan siendo favorables por la desaceleración suave de la economía

  Redacción / 24 de abril de 2019

España continúa la tendencia hacia una desaceleración suave de la economía, aunque menor de lo esperado para el conjunto de la Eurozona, por lo que las expectativas continúan siendo favorables para el desarrollo de las líneas de negocio de No Vida y Vida Riesgo, si bien con una tendencia a desacelerarse. En cuanto a los seguros de Vida Ahorro y de rentas vitalicias tradicionales, persiste el panorama de bajos tipos de interés que viene lastrando este negocio como en el resto de la Eurozona. Esta es una de las conclusiones del estudio de Mapfre ‘Panorama económico y sectorial 2019: perspectivas hacia el segundo trimestre’.

Datos económicos globales

Después de dejar atrás el máximo cíclico de 2018 (3,6%), la economía global se adentra en una fase de desaceleración controlada que ubicará el crecimiento en el entorno de 3,3% en promedio a lo largo de 2019 y 2020. Sin embargo, éste es visiblemente inferior al que existía hacen diez años como resultado de la caída de la productividad, el envejecimiento poblacional y los efectos de la política monetaria a escala global.

La desaceleración prevista en el crecimiento global, el freno en el proceso de normalización monetaria y el retorno hacia políticas monetarias más acomodaticias de algunas de las grandes economías mundiales, anticipan una ralentización en el crecimiento del negocio asegurador a nivel global.

Perspectivas económicas para España

En 2018, la economía española creció un 2,6 % (a/a) en la totalidad del año, y 2,3 % (a/a) en al último trimestre, mostrando una tendencia decreciente. Ya que las exportaciones crecieron sólo al 1,0 %; mientras que la demanda interna sigue robusta con crecimientos de la inversión (+4,4 %) y, en particular, de la construcción (+6,3 %). A ello se suma que el empleo sigue creciendo, con 469 mil nuevos puestos de trabajo (equivalentes a tiempo completo), lo que implica un crecimiento del total de ocupados del 2,6 % en su último dato.

A corto plazo, se prevé que España mantenga su crecimiento diferencial con la Eurozona, lo que la llevará a crecer en 2019 casi al doble que esta. De esta forma, el crecimiento se situará en el entorno del potencial a lo largo del 2019 y 2020. A corto plazo, este crecimiento será de 2,3 %, lo que ayudará a crear aproximadamente 650 mil puestos de trabajo y reducirá la tasa de paro hasta el 13,2 %. El crecimiento estará fuertemente basado:

  • demanda doméstica,
  • consumo,
  • creación de empleo,
  • aceleración de la renta salarial,
  • efectos de la ampliación del déficit primario con las transferencias pre-electorales y por el continuado recurso al crédito.

Así, es previsible que tanto la expansión fiscal como el recurso al ahorro y a la renta encontrarán sus límites en 2020; el déficit primario actual parece insostenible, el paro se ubicará en zona friccional, aunque elevada, y la tasa de ahorro será la más baja desde 2008.

La inversión crecerá (en ausencia de disrupciones comerciales graves) apoyada por el crédito que fluye a ciertos segmentos corporativos y al residencial, así como gracias a la demanda exterior de bienes industriales. El sector exterior, sin embargo, no retomará el protagonismo de años pasados ante la pérdida de tracción del turismo y las incertidumbres globales (Brexit y posibles disrupciones en el sector del automóvil). En este contexto, se prevé que la inflación se mantenga creciendo por debajo del 2 % (objetivo deseable) y con una inflación subyacente cercana a la de la Eurozona, en el entorno del 1 %.