Negocio

Solvencia II trae beneficios pero disuade el negocio a largo plazo

  Redacción / 26 de junio de 2018

Según la encuesta sobre Solvencia II, más de tres cuartas partes de las compañías europeas consideran positiva la regulación de 2016 sobre sus prácticas de gestión de riesgos y en su gestión de activos y pasivos. Sin embargo, el 58% de los encuestados que ofrecen productos de ahorro a largo plazo con garantías han confesado que Solvencia II ha tenido un efecto negativo en esos productos. Y un 48% considera que Solvencia II los ha llevado a invertir cantidades inferiores a las óptimas en acciones, bonos a largo plazo, colocaciones privadas o deuda no calificada.

En líneas generales, los resultados obtenidos muestran que las aseguradoras están bajo presión para cambiar el riesgo a los clientes y retirarse de los productos de ahorro garantizados a largo plazo y que Solvencia II está afectando la capacidad de las aseguradoras de invertir a largo plazo en la economía cuando la Comisión Europea busca impulsar el crecimiento sostenible de la UE.

El presidente de Insurance Europe, Andreas Brandstetter, CEO y presidente de UNIQA Insurance Group, participó en una conferencia en Bruselas en la que desgranó los resultados de la encuesta así como la petición de las aseguradoras por realizar mejoras en Solvencia II. “La revisión 2020 de Solvencia II de la Comisión Europea debe abordar la naturaleza excesivamente conservadora de la regulación y el hecho de que trata a las aseguradoras como si fueran comerciantes a corto plazo cuando, en realidad, son principalmente inversores a largo plazo”, dijo Brandstetter.

Asimismo, Brandstetter agradeció las mejoras que la Comisión Europea ya ha realizado al reconocer la inversión en infraestructura como una clase de activos separada y al eliminar las barreras a las titulizaciones transparentes estandarizadas. Y solicitó que se aborden otros temas en la actual revisión de Solvencia II de 2018, como la reducción del costo de capital en el margen de riesgo, que requiere que todas las aseguradoras dejen de lado el capital extra que en la práctica solo puede ser necesario en los casos muy raros cuando hay una falla, y una reducción en la calibración de las inversiones de capital a largo plazo, que actualmente se basan en el riesgo de negociación y crean una barrera para una mayor inversión.