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Mercado

El crecimiento de la economía se resentirá en los próximos años pero se prevé un incremento en el ahorro precautorio y previsional

  • El reto esencial del mutualismo previsional durante esta crisis es preservar el modelo de capitalización individual, asegurando la supervivencia financiera

  Redacción / 29 de octubre de 2020

Mutualidad de la Abogacía, entidad aseguradora para profesionales del derecho, ha presentado en colaboración con LoRIS un estudio de “25 Preguntas y respuestas sobre el ahorro previsional en tiempos de la Covid-19”. En este estudio plasman, a través de 25 preguntas y respuestas, el efecto que ha tenido la pandemia sobre el ahorro previsional y el cambio de hábitos económicos de la sociedad.

El estudio del ahorro precautorio y previsional se ha convertido en uno de los principales pilares de investigación para la Mutualidad de la Abogacía”, afirmó Fernando Ariza, director general adjunto de Mutualidad de la Abogacía, que además destacó que, “este tipo de iniciativas aportan herramientas para conseguir que la sociedad adquiera una mayor educación financiera, fomentando la cultura del ahorro de forma trasversal a todas las generaciones”.

El estudio se enfoca en dar respuestas a cuestiones de cuatro ámbitos socioeconómicos: economía, ahorro, sostenibilidad del sistema y mutualismo.

Cambio de prioridades

En lo que compete a la economía, destacan la vulnerabilidad de algunos colectivos como los jóvenes o los autónomos ante esta crisis financiera. Cuando aun no han podido superar la recesión de 2008, el confinamiento ha supuesto la precarización de muchos trabajadores y hogares.

Una constante que se repite en esta crisis es la percepción de que lo previsional queda en un segundo plano. Como indica Herce, uno de los autores, “Esta percepción es básicamente correcta, pero lo cierto es que nadie deja de pensar en ello y la prueba es la fuerza con la que las cuestiones sobre el futuro de las pensiones han rebotado en el imaginario colectivo y en los medios en cuanto se ha superado el Estado de Alarma”. La pérdida económica causada por el confinamiento es consecuencia del “parón” de las actividades no esenciales y la reorientación de la parte restante del sistema productivo y de distribución hacia las necesidades prioritarias de una economía en cuarentena.

En materia de ahorro, destacan la ausencia de un Escenario de Prevención Sistémica en todos los países y a todas las escalas para hacer frente a una pandemia como esta. En el caso de España, esta afirmación, para el sector público, se refleja en la necesidad de elevar el estatus de las políticas de Salud Pública y dotarlas de recursos masivos que hay que detraer de otros usos.

Igualmente, en el ámbito privado o familiar, este escenario está obligando a asignar recursos más escasos a atender necesidades perentorias de liquidez. “El ahorro de los hogares suele descender en las expansiones económicas y aumentar en las desaceleraciones y las recesiones”, por lo que, durante la pandemia se observa más ahorro forzado o “por si acaso” y su disminución por el colapso de ingresos y la necesidad de hacer pagos.

Pensiones y autónomos: elementos clave para el sistema

La pandemia ha constatado un `exceso de mortandad´ en los meses de mayor impacto del Covid-19. Herce sopesa la sostenibilidad del sistema bajo este aspecto de la crisis, añadiendo que, “El exceso de mortandad, junto al desempleo derivado del shock económico por el confinamiento, componen un cuadro en el que cabe encontrar elementos que estresan las cuentas de la Seguridad Social, como es la fuerte caída de los ingresos por cotizaciones sociales y elementos que reducen el gasto como es el fallecimiento de un número desproporcionado de pensionistas de edad más avanzada”. Sin embargo, los autores coinciden en que el aumento en la mortalidad experimentado hasta la fecha, por causa directa o indirecta de la Covid-19, será seguramente un fenómeno que se absorberá en los próximos años.

El trabajo autónomo constituye un densísimo entramado de servicios directos a los hogares y también en el encadenamiento de servicios a empresas”, afirman. Los trabajadores autónomos tienen un menor grado de protección social que los asalariados en materia de pensiones, desempleo, e incapacidad transitoria.

Una característica que ha acabado distinguiendo decisivamente a las mutualidades alternativas al RETA es que, mientras que el RETA, que es parte integral de la Seguridad Social, practica el método financiero del “reparto”, las mutualidades practican el de capitalización individual. El sistema de capitalización es aquel que se basa en el ahorro individual y consiste en la acumulación de las aportaciones y de los rendimientos generados de forma individualizada; los fondos constituidos se destinan a la cobertura de las prestaciones de cada contribuyente transformándose en flujos de renta y/o servicios a la ocurrencia de la jubilación o contingencias.

Retos

El reto esencial del mutualismo previsional durante esta crisis es preservar este modelo, siendo capaces de mantenerse cerca del mutualista, de adaptarse a una supervivencia financiera y evolucionar teniendo en cuenta la oferta previsional de la Seguridad Social, a la que han tenido que mejorar en ocasiones siempre respetando el imperativo de la solvencia financiera. La adaptación de sus bases técnicas ha sido, y sigue siendo, muy exigente.

En España, Mutualidad de la Abogacía es la única institución, pública o privada, que desde 2018, por voluntad propia, suministra a los mutualistas una estimación trimestral del valor que tendría el fondo acumulado, y la pensión actuarial resultante del mismo, a la fecha de edad de jubilación de su titular. “Este ejercicio de anticipación da un gran margen de maniobra para los mutualistas, quienes, en caso de considerar insuficiente la pensión estimada pueden mejorarla aumentando sus aportaciones si lo desean” concluye Ariza.