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Consejo General

La importancia de reforzar las políticas de salud y bienestar en entornos de trabajo híbridos

  Redacción / 29 de julio de 2020

La pandemia del COVID-19 ha abierto un nuevo escenario que ha cambiado las dinámicas de trabajo y apunta a que el teletrabajo continuará teniendo gran peso. Según los datos del estudio de Cigna, “COVID-19 Global Impact”, a día de hoy la mitad de los españoles tienen la posibilidad de teletrabajar y, de ellos, el 73% lo hace de forma habitual. Son datos muy superiores a los del año pasado cuando solo 8,3% trabajadores teletrabajaba y todas las políticas de salud y bienestar estaban enfocadas al trabajo presencial.

Ante este escenario, nace la importancia de la adecuación de las políticas de salud y bienestar a los nuevos entornos de trabajo híbridos para seguir cuidando de los empleados. Por ello, es necesario implantar sistemas de reconocimiento y desarrollo de carrera, fomentar metodologías de trabajo agiles, impulsar la telemedicina o desarrollar programas virtuales Global Health, entre otros.

La directora de Recursos Humanos de Cigna España, Ana Romeo, destaca que “adaptar las políticas de salud y bienestar es de vital importancia en los nuevos entornos de trabajo híbridos. Es conveniente poner en marcha distintas medidas encaminadas a reforzar la salud física y el equilibrio emocional, ya que el principal valor de una organización son las personas que forman parte de ella. Desde los departamentos de Recursos Humanos deben dar respuesta a las nuevas necesidades que surgen tanto en el trabajo presencial como remoto”.

Claves de adaptación a los nuevos entornos híbridos

Cigna describe diferentes aspectos que deben trabajar para mejorar las políticas de salud y bienestar:

– Fomentar el trabajo enfocado a objetivos. Según el estudio de Cigna, casi la mitad de los profesionales (46%) afirma que el teletrabajo alarga su jornada laboral, lo que puede dar lugar a un aumento de los niveles de estrés, con su consecuente impacto negativo en la salud y bienestar. De ahí que resulte interesante poner en práctica ciertas pautas basadas modelos de trabajo ágiles centradas en la consecución de objetivos, así como incentivar la adopción de técnicas de concentración y productividad que ayuden a una mejor gestión del tiempo.

– Implantar un sistema de reconocimiento y desarrollo de carrera. La falta de desarrollo de carrera o ausencia de expectativas profesionales puede influir en el bienestar de los empleados, especialmente tras una época de gran incertidumbre. Para combatirlo, es conveniente poner en marcha políticas de reconocimiento y sistemas de incentivos, así como programas de formación o desarrollo personalizado que ayuden a incrementar la implicación y orgullo de pertenencia.

– Apostar por la telemedicina. Poner a disposición de los empleados una plataforma de telemedicina que les permita cuidar de su salud estén donde estén es una medida muy adecuada en los nuevos entornos de trabajo híbridos, y especialmente relevante en el contexto actual. De esta manera, la organización toma parte activa para facilitar el acceso a atención sanitaria y a distintas herramientas que permiten una mejora de la calidad de vida a través de la adopción de hábitos saludables.

– Responder a los nuevos retos de manera transversal. Ante la multitud de modalidades de trabajo que se pueden dar a la vez entre los integrantes de un mismo equipo, es necesario desarrollar estrategias que permitan reforzar la cohesión entre los empleados. Para ello, se puede impulsar la creación de espacios virtuales en los que socializar y distenderse, facilitando la comunicación interpersonal, lo que repercutirá positivamente a la hora de crear un mejor ambiente laboral.

– Desarrollar programas virtuales Global Health. Preocuparse por la salud física y el bienestar de los empleados es ahora más importante que nunca. Por ello, es un buen momento para poner en marcha programas de wellbeing que aborden la salud de manera global, integrando el bienestar físico, emocional, social y familiar, con foco en aspectos como la gestión del estrés, el desarrollo de programas de conciliación o el impulso a los sistemas de retribución flexible.

– Impulsar medidas para gestionar mejor el cambio. Saber cómo enfrentarse a los nuevos retos que depara el futuro en un contexto de incertidumbre como el que se vive requiere de un entrenamiento en habilidades relacionadas con la resiliencia y asertividad. De ahí que sea fundamental impulsar actividades enfocadas a la gestión del cambio entre los empleados, lo que repercutirá en una transformación de la cultura corporativa.

En definitiva, el departamento de Recursos Humanos debe anticiparse a las nuevas necesidades en salud y bienestar de los empleados, teniendo en cuenta los retos particulares del trabajo presencial y remoto. Solo de este modo las políticas de bienestar serán efectivas, independientemente de dónde se encuentre físicamente el empleado.