Vuelta al trabajo y a la ‘normalidad’, con seguridad

Consejo General

Vuelta al trabajo y a la ‘normalidad’, con seguridad

  Redacción / 29 de mayo de 2020

El tejido empresarial español, junto a toda la sociedad, camina ya hacia la denominada ‘nueva normalidad’, marcada por el plan de desescalada y sus diferentes fases, establecidos por el estado de Alarma, que hasta el momento ha ido prorrogando el Congreso de los Diputados.

Aunque los Seguros han sido considerados una actividad esencial durante el confinamiento y han podido seguir ofreciendo sus servicios, la tónica general de la mayor parte de corredurías y agencias ha sido el teletrabajo y el mantenimiento de los servicios de asesoramiento de forma telemática, con las oficinas cerradas o con un horario muy reducido con el mínimo personal imprescindible, para los asuntos más urgentes. Ahora, los negocios vuelven a levantar las persianas y el personal de oficinas vuelve al puesto de trabajo. El asesoramiento personal a los clientes vuelve, con extraordinarias medidas de seguridad.

Vuelta al trabajo y a la ‘normalidad’, con seguridad

Medidas organizativas para los empleados

Tomando como base esta tres medidas, de cara a la seguridad del empleado y la correcta realización de sus tareas, sin correr riesgo alguno, el Ministerio, en su guía ‘Buenas prácticas en los centros de trabajo’, señala como imprescindible que

  1. Las tareas y procesos laborales deben planificarse para que los trabajadores puedan mantener la distancia interpersonal de aproximadamente dos metros, tanto en la entrada y salida al centro de trabajo como durante la permanencia en el mismo.
  2. Hay que asegurar que la distancia interpersonal está garantizada en las zonas comunes y, en cualquier caso, deben evitarse aglomeraciones de personal en estos puntos.
  3. La reanudación de la actividad debe guiarse por el principio de minimización del riesgo. Por tanto, la reincorporación a la normalidad de aquellas actividades que comporten riesgo de aglomeración debe producirse en último lugar. En todo caso, se debe evitar la realización de actividades que impliquen aglomeraciones de personas.
  4. Se debe organizar la entrada al trabajo de forma escalonada para evitar aglomeraciones en el transporte público y en la entrada a los centros de trabajo.
  5. En aquellas empresas o establecimientos abiertos al público, deberán implementarse medidas para minimizar el contacto entre las personas trabajadoras y los clientes o público.
  6. En los establecimientos abiertos al público se atenderá a las siguientes consideraciones:
    • El aforo máximo deberá permitir cumplir con el requisito de distancia interpersonal.
    • Cuando sea posible, se habilitarán mecanismos de control de acceso en las entradas.
    • Todo el público, incluido el que espera, debe guardar la distancia interpersonal.
    • La empresa deberá facilitar equipos de protección individual cuando los riesgos no puedan evitarse o no puedan limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas o procedimientos de organización del trabajo.
    • Los equipos de protección individual serán adecuados a las actividades y trabajos a desarrollar.
  7. La empresa debe escalonar los horarios lo máximo posible si el espacio de trabajo no permite mantener la distancia interpersonal en los turnos ordinarios, contemplando posibilidades de redistribución de tareas y/o teletrabajo.
  8. Se recomienda facilitar el teletrabajo y las reuniones por teléfono o videoconferencia, especialmente si el centro de trabajo no cuenta con espacios donde los trabajadores puedan respetar la distancia interpersonal.
  9. Se recomienda evitar desplazamientos de trabajo que no sean esenciales y que puedan solventarse mediante llamada o videoconferencia.

A todas estas medidas organizativas, el BOE en su Orden SND/399/2020, de 9 de mayo suma que “el fichaje con huella dactilar será sustituido por cualquier otro sistema de control horario que garantice las medidas higiénicas adecuadas o bien se deberá desinfectar el dispositivo de fichaje antes y después de cada uso, advirtiendo a los trabajadores de esta medida”.

En relación a la toma de temperatura de empleados y clientes, como medida previa de acceso a un espacio público, la Agencia Española de la Protección de Datos (AEPD) puntualiza que “la aplicación de estas medidas y el correspondiente tratamiento de datos requeriría la determinación previa que haga la autoridad sanitaria competente, que en estos momentos es el Ministerio de Sanidad, de su necesidad y adecuación al objetivo de contribuir eficazmente a prevenir la diseminación de la enfermedad en los ámbitos en los que se apliquen, regulando los límites y garantías específicos para el tratamiento de los datos personales de los afectados”. Es más, recuerda, no todos los contagiados por Covid-19 desarrollan fiebre y este síntoma no sólo se desarrolla como respuesta al coronavirus. Por tanto, la AEPD anima a la búsqueda de otras medidas que, con igual eficacia, sean menos intrusivas.

Cómo se ha de proteger el empleado

A continuación de esas medidas organizativas, Sanidad continúa indicándole a los empleadores cuáles son las medidas de seguridad y protección que debe brindar a sus trabajadores:

  1. De acuerdo con la normativa de riesgos laborales, será necesario informar al personal de forma fehaciente, actualizada y habituade las recomendaciones sanitarias que deben seguir de forma individual.
  2. Es preciso proveer al personal de los productos de higiene necesarios para poder seguir las recomendaciones individuales, adaptándose a cada actividad concreta. Con carácter general, es necesario mantener un aprovisionamiento adecuado de jabón, solución hidroalcohólica y pañuelos desechables.
  3. Hay que mantener un aprovisionamiento suficiente del material de limpieza para poder acometer las tareas de higienización reforzada a diario. Entre ellos lejía y productos autorizados por el Ministerio de Sanidad para desinfectar.
  4. Es necesario contar con aprovisionamiento suficiente de material de protección, especialmente guantes y mascarillas, para el personal cuando así lo indique el servicio de prevención de riesgos laborales y, muy concretamente, el más expuesto (médicos y enfermería de empresa, personal de limpieza, personal de cara al público).
  5. Se deberán adoptar medidas específicas para minimizar el riesgo de transmisión a las personas trabajadoras especialmente sensibles cuando hayan tenido que acudir al centro de trabajo.
  6. Es aconsejable realizar un plan de contingencia, identificando el riesgo de exposición al virus de las diferentes actividades que se desarrollan en el centro de trabajo, adoptando medidas de protección en cada caso de acuerdo con la normativa aplicable en cada momento. Para la elaboración de ese plan deben ser consultados los delegados de prevención o los representantes de los trabajadores.
  7. Es preciso establecer protocolos en caso de que una persona trabajadora manifiesta síntomas en su puesto de trabajo, para protegerla y proteger al resto de la plantilla (seguir recomendaciones Procedimiento para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARSCoV-2 (COVID19) del Ministerio de Sanidad).

Las consecuencias de la no aplicación de medidas de seguridad

La principal consecuencia del incumplimiento de estas medidas es el consiguiente contagio del empleado. Y, de acuerdo con el Real Decreto 13/2020 del 7 de abril, si éste logra acredita que se produjo en su puesto de trabajo, éste se considera un accidente laboral. Es decir, por un lado, el empleado tendrá derecho a la prestación social pertinente y, por otro, la responsabilidad plena recaería en la empresa.

Pero va más allá, tal y como puntualizó Solvento Consulting, esa responsabilidad del empleador puede traducirse en reclamaciones por parte del trabajador si, a raíz del Covid-19, éste sufriese secuelas e incluso la incapacidad laboral.

Por tanto, ante esta posibilidad, el empleador, una vez más, debe regirse por el cumplimento, a rajatabla, de las indicaciones dadas por la autoridad competente para garantizar, en primera instancia, la seguridad de sus trabajadores y, en segunda, la suya propia ante una posible acción legal por parte del empleado afectado.